miércoles, 18 de marzo de 2015

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS Y COMPORTAMIENTO EN EL AULA

                Para llegar a la resolución de un conflicto, en primer lugar debemos entender qué es realmente. Un conflicto puede ser una confrontación de ideas, de pensamientos, de intereses o gustos que pueden ponerse de manifiesto entre dos individuos, dos grupos, o de un individuo frente a un grupo. Que exista un conflicto no quiere decir que automáticamente se produzca violencia; es por ello que cada conflicto se ha de resolver de manera muy diferente, no existiendo por tanto una forma única que englobe la totalidad de conflictos.
                Según Doblás (2011), los conflictos o disputas en estas edades, suelen darse por las características propias de cada niño, por el egocentrismo o por la falta de empatía por no ser capaz de ponerse en el lugar del otro.
                En cuanto a los conflictos que se producen en el aula podemos destacar una serie que se repite con frecuencia. Por hacer una clasificación los voy a dividir entre los que se producen en clase y los que se producen en la hora del recreo. Los más habituales dentro de la clase son pelearse y pegar, querer ser el segundo en la fila (ya que el primero es el protagonista del día), querer el material escolar o el juguete que tiene otro compañero, romper el material del aula, no querer trabajar cuando la maestra lo indica, llorar porque no quieren comerse la merienda o romper lo que ha hecho otro alumno (entran aquí sobre todo manualidades como figuras de plastilina o arcilla.
                Los conflictos que se producen en la hora del patio, los más habituales y repetitivos son pelearse, excluir a un niño de un grupo, insultar y decir palabras malsonantes y quitarle a otro niño el objeto con el que está jugando.
                Otros conflictos que se dan más de vez en cuando es que un alumno llegue llorando por la mañana y quiera irse con su papa o mamá o que un niño llore porque otro de los alumnos celebra su cumpleaños y no lo ha invitado al evento.
                La forma de reaccionar de la maestra ante estos conflictos es muy diversa;

DENTRO DE CLASE:


-Cuando dos niños se pelean o se pegan:


                  Si se están pegando a los dos los coge y les dice que se levanten y los ponen delante de toda la clase. Les pregunta que por qué se están peleando y si no existe un culpable claro que haya provocado el conflicto, castiga a ambos (sin participar si se trata de la asamblea, por ejemplo). Les pide que recapaciten y cuando lo hagan ambos deben pedirse perdón y darse un beso o un abrazo. Si en el conflicto se ha observado un claro culpable, se le pide a éste una explicación de lo que ha hecho y se le castiga a éste solamente. Cuando recapacite será él mismo quien debe ir a pedir perdón al otro. Generalmente los niños se muestran enfadados y se dan cuenta que no está bien lo que han hecho; rápidamente piden perdón para poder participar.
                Yo en este caso veo bien la actuación de la maestra, pero si esto no funcionara, pondría como castigo recoger todo lo que haya en el suelo al final del día o incluso darles un cepillo y recogedor si fuese necesario.



-Pelearse por querer ser el segundo en la fila:


                 Cuando esto ocurre la maestra normalmente coge y pone a los niños que se están peleando los últimos en la fila. Si ya había un alumno el segundo y es el otro el que intenta colarse, será este el último de la fila. A veces cuando son muchos los niños implicados en este conflicto, la maestra indica quién será el segundo a modo de premio o bien por haber sido el que más ha trabajado ese día, o el que mejor ha hecho la tarea o el que ha tenido un comportamiento ejemplar. La reacción de los niños al ponerlos al final de la fila es llorar o enfadarse y no querer dirigirte en un tiempo la palabra.
                Yo en este caso como es una conducta que se repite muy frecuentemente, cogería al responsable, que sería el primero y le diría que eligiera a sus dos amigos que quiere que sea segundo y tercero.


-Querer el material escolar o juguete que tiene otro niño: Cuando esto ocurre la maestra pregunta a los dos que quién lo ha cogido primero, si los dos están de acuerdo en que ha sido uno de ellos, la maestra les dice que debe tenerlo el que lo ha cogido primero y cuando pase un tiempo se lo pase al otro. Si ambos dicen que lo han cogido primero la maestra opta por la opción de que o juegan los dos juntos con el mismo juntos con el mismo juguete o lo quita y ninguno jugará con él. En el caso del material escolar como puede ser pelearse por coger el bicolor más grande la maestra pregunta que quién lo cogió primero y este lo utilizará, si ambos siguen peleándose o no están de acuerdo en quién lo ha cogido primero, la maestra se lo quitará y se lo dará a otro niño y pondrá en su lugar dos de la misma medida. Aquí la reacción cuando le das a los dos otro material igual y ese lo quitas es de conformismo. El problema está cuando lo tenía uno y el otro lo quiere, al ver que no consigue lo que quiere, normalmente se pone a llorar.
                Yo en este caso, si la conducta es muy repetitiva, cogería y le pondría como castigo (en el caso de pelearse por el lápiz bicolor más largo) que durante dos días tendrían que trabajar con el lápiz más pequeño.
  

-Romper el material escolar:



                Cuando un niño rompe el material la maestra le pide al niño que se levante y con el material roto en la mano, de modo que los demás niños de la clase lo vean le pregunta al niño que por qué lo ha roto, después le pregunta que si sabe que hay muchos niños en el mundo que les gustaría tenerlo y no pueden e intenta con la conciencia hacer ver al niño que es un afortunado por poder tener el material y a que sepa darle valor al material para que así no vuelva a romper más. Siempre pone a los demás alumnos a observar esta resolución del conflicto para que todos cojan conciencia. La reacción aquí es o bien llorar o bien se llegan a sentir culpables por lo que han hecho, aunque lo primero se da con más frecuencia.
                Yo además de la actuación de la maestra, que me parece muy adecuada, prohibiría coger durante ese día otro material igual; por ejemplo si jugando con la plastilina parte un niño o niña un cuchillo de moldear plastilina, le prohibiría que cogiera otro que estuviera bien, de modo que solo podría jugar con el cuchillo roto, para que se dé cuenta de la importancia del material.


-No querer trabajar cuando la maestra lo indica:


                 La maestra le pregunta la causa de por qué no quiere trabajar. Si no es por causa de enfermedad sino por  ” flojera”, la maestra le dice al niño que si ella no trabajara él o ella no aprendería ni a poner su nombre, ni aprendería las letras ni los números… y finalmente sería un niño grande que no sabría hacer nada; normalmente tras esto el niño suele trabajar. En algunos de los casos la indiferencia es la mejor solución y hay niños que con decirle pues haz lo que quieras, peor para ti, se ponen a trabajar. La reacción es que normalmente tras la actuación de la maestra se ponen a trabajar, con más o menos ánimo.
                Yo creo que una buena solución para evitar que se produzcan estas conductas sería tener preparadas un montón de fichas que estén en un mueble para que los niños las puedan ver. Las llamaría “FICHAS EXTRA”, de modo que cuando un niño diga que no quiere trabajar o no se ponga cuando el maestro o maestra lo indique, tendrá que llevarse una FICHA EXTRA a casa y traerla hecha a otro día por no haber querido hacerla en su momento oportuno.


-Llorar porque no quieren comerse la merienda:



                 La maestra cuando esto ocurre, la maestra se sube en una silla o mesa y dice a los alumnos: atención “fulanito” no quiere comer. ¿Por qué tiene que comerse la merienda? Y los niños van lanzando respuestas de por qué debe comerse la merienda. Aquí a veces la maestra llega a un acuerdo con ellos, por ejemplo le parte la mitad del bocadillo y le dice que se coma solo una, con esta opción normalmente salen conformes las dos partes.
                En cuanto a este punto, veo muy adecuada este modo de resolver. Aportaría como posible alternativa que cuando el niño no quiera comer le preguntaría a los demás que quien quiere comerse la merienda de tal y cambiarla x la suya. De entre los que quisieran, le diría al niño en cuestión que cogiera la que él quisiera y de este modo se resolvería el conflicto.


-Romper lo que ha hecho otro alumno:



                Cuando un alumno rompe lo que ha hecho otro alumno, la maestra le explica que eso está muy mal y le pide que junto a ese niño vuelva a recomponer lo que ha roto. De este modo se creará un trabajo de cooperación y se eliminarán posibles rencillas entre estos dos alumnos. Si el alumno no acepta y además sigue rompiendo frecuentemente el trabajo de otros alumnos, la maestra cogerá delante de todos los niños y le romperá el suyo para que éste compruebe el malestar que sienten sus compañeros cuando él lo hace y así intentar eliminar la conducta. Normalmente e niño comienza negándose y se pone a llorar, pero finalmente acceden.
                Yo aquí como aportación podría poner que otra alternativa sería que cuando un niño rompa el trajo de otro, además de ayudarle a arreglarlo, tendrá que regalarle el suyo y él hará uno nuevo, para que vea que es el doble de trabajo por su parte.


                Ante los conflictos que se producen en LA HORA DEL PATIO:

-Pelearse:


               Cuando dos niños se pelean en el patio, la maestra les pregunta que por qué se han peleado, posteriormente los sienta al lado de ella y les pide que recapaciten y que cuando no lo vayan a hacer más y se pidan perdón les da permiso para seguir jugando. La primera reacción es enfadarse, aunque rápidamente acceden a pedir perdón porque quieren seguir jugando. Por mi parte me parece muy adecuada esta actuación.


-Excluir a un niño del grupo:



                Cuando un niño viene llorando porque los demás no lo dejan jugar con ellos, la maestra va a donde se encuentran los otros y les pregunta que por qué no lo dejan. Tras esto les explica que todos tenemos que ser amigos y que todos podemos jugar con todos. Si estos no acceden la maestra hace que se disuelva el grupo. Cuando se disuelve al grupo los niños finalmente acaban jugando a otra cosa sin problema, al ver que la “regañina” es para todos, ninguno se siente aludido en particular y por lo tanto acceden a cambiar de actividad.
                Yo aquí, además de cómo actúa la maestra, al volver del recreo o a otro día, sentaría a los niños que estaban jugando junto con el que no querían que jugara con ellos en la misma mesa, para que estuvieran un día entero juntos y así pudieran ver que es un compañero más.

-Insultar o decir palabras malsonantes:



                 La maestra le dice que eso no se dice y les pone un castigo como puede ser colocarse el último de la fila a la hora de entrar del patio. Generalmente la reacción del niño es llorar o le dice a la maestra que no lo dice más y que se le “ha escapado”.
                Yo aquí además de explicarle por qué no debe decir palabras feas, para compensar lo que ha dicho le pediría que me dijera en ese momento diez palabras bonitas para que se me quitara el enfado. (Previamente a principio de curso trabajaría con una lista de palabras: cariño, amistad, compañerismo…)

-Quitarle a otro niño el objeto con el que está jugando:



                La maestra le regaña y le hace ver que eso no está bien porque es “robar”. Para que un niño nos dé algo que tiene primero hay que pedírselo y si este no accede pues habrá que buscar otro objeto con el que jugar. Generalmente la respuesta del niño es cabrearse y llorar.
                Yo veo adecuada la actuación y como aportación podría ofrecer al niño alguna alternativa para jugar con otro objeto o de otra forma y de este modo pueda prescindir del objeto que está utilizando el otro niño.

                El RINCÓN DE PENSAR consiste en pedir al niño que vaya a algún lugar a pasar un rato en soledad, como un rincón del aula, o bien que se siente en una silla, apartado del grupo con la intención de que "piense" si lo que ha hecho está bien o mal y por qué, además el niño deberá de aportar alguna solución para compensar lo que ha hecho. Además en algunas aulas de infantil, hay unas tarjetas con conductas buenas y malas, de modo que el niño deberá buscar un dibujo que refleje la conducta por la que está ahí y además deberá buscar en las conductas buenas lo que debe hacer para compensar el daño causado. Por ejemplo puede haber tarjetas en las que se representa un niño escupiendo, pegando, gritando… y otras en las que aparezca un beso, un abrazo, compartir…
                En cuanto a la idea de si me parece bien o mal esta solución a los conflictos, pienso que es algo muy relativo al contexto social en el que nos encontramos y al nivel de madurez de los alumnos. Creo que un niño si puede llegar realmente a saber que lo que ha hecho está mal y que no se debe de hacer, pero no creo que sea algo a lo que los niños tengan respeto y por tanto podrían estar todo el día entrando y saliendo del rincón sin ningún problema. En el caso de que haya tarjetas identificativas, les puede llegar a parecer al niño incluso algo divertido y por lo tanto no se supondrá ningún problema ir. Incluso habrá quienes realicen conductas negativas a posta para ir. Sin embargo, si nos encontramos con una clase de infantil de 4 o 5 años (lo veo absurdo en la de 3) en el que todos tienen un nivel de desarrollo equilibrado y poseen unas capacidades altas, sí sería una buena opción, ya que el niño aprendería a recapacitar y trabajaría el pensamiento autónomo.

                Insisto en que en todo momento en que la maestra tiene que hacer saber que el niño está en el rincón por algo que ha hecho que no debía haberlo hecho; por lo tanto lo bueno sería no estar en ese lugar.

                El corto de Pixar "El Puente", puede resultar muy útil para explicar a los niños la importancia de una resolución pacífica cuando se nos presenta un conflicto.



Algunos enlaces de interés:

http://www4.ujaen.es/~apantoja/mis_libros/gestion_confli_05.pdf
http://es.slideshare.net/maria_salamanca/causas-del-conflicto-en-el-aula

Bibliografía:

-Doblás, Mª. (2011). La Educación Infantil en el aprendizaje de la resolución pacífica de conflictos. Innovación y experiencias educativas.1-5

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